domingo, 9 de octubre de 2016

Cueva del Molino

Participantes: Pilar y el que escribe, Carlos Heras


Después de pasar la mañana realizando prácticas de socorro con camilla en el albergue de Santoña con los compañeros de la A.E.M.Trasmiera, todavía nos habían quedado ganas de hacer alguna visita corta a una cueva. 

Ya hacía mucho tiempo que Pilar había comentado el ir a dar una vuelta por la cueva del Molino así que era el día ideal. Como ya conocíamos el lugar, enseguida estábamos en Matienzo con el neopreno puesto para visitar la cueva hasta donde la cantidad de agua nos dejara pasar sin comprometernos demasiado. 



Al llegar al enorme porche de entrada podemos comprobar que el caudal no es muy abundante por lo que recorremos la cueva sin complicaciones. 



Ya en uno de los primeros lagos observamos que el río se encuentra lleno de cangrejos que se entremezclan con la gran cantidad de basura que encontramos en algunas zonas. 



Yo ya conocía esta cueva y en esta ocasión avanzamos más allá que la otra vez que la visite pero la verdad es que no recordaba que el agua estuviera tan turbia. 




En poco más de dos horas estábamos ya de regreso en la calle y con ganas de quitarnos el neopreno, ya que el agua daba algo de repelús. 



Es una lástima que esto siga pasando y se sigan contaminado las aguas de esta manera y más aún en este lugar que las vierte a los valles de los alrededores. 

Tras cambiarnos de ropa salimos pitando a darnos una buena ducha que en esta ocasión nos la merecemos antes de echar unas cervezas.


sábado, 8 de octubre de 2016

Travesía Ojancano - Anjana

Participantes: Pilar y el que escribe, Carlos Heras


Por fin le había llegado el turno a esta pequeña pero interesante travesía que habíamos tenido que ir posponiendo, ya que sus niveles inferiores tienen pinta de ser peligrosos por agua.

Esta travesía no presenta ninguna dificultad técnica a destacar ni por su vertical ni por sus dificultades de orientación. 



El cubillo de Ojancano comienza con una pequeña entrada que enseguida nos conduce a un pozo de 4 metros. 



Tras este pozo recorremos la zona fósil de la cueva pero siempre en busca del río, el cual lo encontraremos después de localizar un pozo de 8 metros y otro de 10. 



Éste último nos deposita en el curso activo del sistema. 



A partir de este punto debemos recorrer el curso del río por lo que decidimos colocarnos el neopreno completo por lo que pueda pasar. El recorrido es sencillo y lo haremos aguas abajo. 



Aunque en alguna ocasión la galería se estrecha considerablemente, los pasos se superan sin ninguna dificultad.
Tras 2:30 horas de travesía salimos al exterior por el cubillo de la Anjana pero no sin antes tener que arrastrarnos un poquito. Desde aquí a la carretera podemos decir que es lo más penoso de la actividad ya que una fuerte pendiente muy resbaladiza es la que nos devolverá a la carretera a escasos metros de la boca de entrada.

Una travesía bonita y muy sencilla para un día tranquilo y sin sobresaltos que sin duda merece la pena visitar. 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Grallera de Guara (-282 m)

Participantes: Rubén, Carlos H., C. Aranda, Pilar y el que escribe, Raúl Camacho


Me gustaría aclarar un pequeño matiz antes de comenzar con la descripción de esta salida a la Sierra de Guara: se necesita un coche alto para aproximarse y quedarse relativamente cerca (casi 4 km de la boca andando por una pista bastante empinada en su principio) o un buen todoterreno con buenos neumáticos de montaña para quedarse a 300 metros, esta última opción no era la nuestra...
Dicho esto, comienzo a relatar nuestra pequeña aventura. Acabamos metidos en este “lío” por Carlos y Pilar, para variar… :) No sé cómo enteraron de que habían arreglado la pista de acceso a la Grallera de Guara que comienza antes de llegar a Used y que se encontraba en bastante buen estado. Gracias a eso pudimos hacer 9 km en coche y dejarlo en un llano pasada una puerta. Es importante pedir permiso para poder transitar con el coche por dicha pista.
Una vez aparcado el coche, comenzamos la caminata por la pista cargados como mulas ya que son necesarios casi 400 m de cuerda y bastantes mosquetones. Tardamos una hora hasta llegar a la boca de la Sima, un traguito de agua y nos pusimos al lío.


Carlos equipa el pozo por el pasamanos, nos asomamos todos y nos quedamos impresionados al ver la oscuridad de los 280 m de vertical perfecta que teníamos a nuestros pies. Nada más empezar, la saca de Carlos toca la pared y se desprende una piedra de gran tamaño. El primer golpe la hace mil añicos que se esparcen por todo el pozo. Nos damos cuenta de lo descompuesta que está la roca y del cuidado que debemos tener al bajar. Esto, unido a que llevaba casi dos años sin hacer espeleo y que la cuerda que utilizamos era nueva y de 9 mm, ¡me acojonó!, pero tras bajar los dos primeros fraccionamientos, el cuerpo empezó a recordar. 


Poco a poco fuimos bajando, en unos minutos tocamos la pequeña repisa donde se encuentra el Cristo de metal en un pequeño hueco de la pared, que llaman el Nicho y que se encuentra situada a -130 m. 


Momento perfecto para recolocarse el arnés y que la circulación retome las piernas. En poco rato más, nos plantamos en el fondo del pozo, 2 horas en total desde el inicio, no estaba nada mal. 


El fondo del pozo huele un poco mal gracias a las caquitas de nuestras amigas las cholas y a los animales en descomposición que caen al fondo del pozo. Esto junto con los gusanillos que recubren las paredes del pozo le da un ambiente un poco asqueroso.

Decidimos visitar el ramal NE para ver lo que en la topo parecían unos lagos. Por el camino nos encontramos alguna que otra formación...


... y esqueletos completos de aves. 


Finalmente llegamos a los lagos a falta de un resalte, pero hacía falta una cuerda de unos 15 metros que no teníamos y nos quedamos viéndolos desde arriba.


Tras picar algo, comenzamos nuestro ascenso del pozo. Carlos va primero y como una bala. Después me toca a mí, me pongo los aparatos y empiezo decidido. Al poco empiezo a estar reventado, miro para abajo y solo llevo 8 metros, ¡madre mía, si solo me quedan 272m!, jajaja, me rio por no llorar, a lo que me planifico la subida y me propongo estar en el nicho en 1h.
Detrás de mí, Pilar, Rubén y Aranda se turnan para desmontar el pozo completo.
En un hora llego al Nicho, ¡objetivo conseguido! Lloro por todos los poros de mi cuerpo, pero mi felicidad se trunca cuando Carlos me grita “libre hasta la calle”, ¡se ha hecho el pozo entero y yo solo llevo medio! me vuelven la ganas de llorar…130 metros me separan de la calle, contando que los 10 últimos se deben avanzar muy despacio para no tirar ninguna piedra. Finalmente logro estar fuera en una hora, ayudado por un tirón de arnés para salir de la vertical, gracias Carlos.


Poco después van saliendo todos, pegamos un trago de agua y nos dirigimos al coche pues la noche se nos echa encima. De vuelta al camping hicimos una parada en el bar del camping, donde nos encontramos al primer espeleólogo que descendió la Grallera de Guara, con una cuerda anclada a naturales y sin fraccionar hasta el fondo del pozo… ellos sí que le echaban huevos al asunto. Sus historias nos dejan embelesados durante horas, un gran día de aventura con un bonito final.

Observaciones:
Existe un refugio libre bastante grande (13 personas) a mitad de camino. Éste está arreglado, con chimenea, mesa y un altillo para poder dormir. Puede ser una buena opción para dormir.


martes, 30 de agosto de 2016

Travesía SR 7 - SI 44 (Hayal de la Ponata)

Participantes: Pilar y el que escribe, Carlos Heras


Ya hacía más de cuatro años que nos habíamos interesado por este impresionante sistema y un par de ellos que lo visitamos por primera vez por su entrada más conocida el “Hayal de la Ponata”.
A lo largo de este año habíamos intentado en varias ocasiones descender la sima denominada SR-7 para echar un vistazo al paso sifonante y de esta manera poder realizar la travesía con éxito. El mal tiempo que suele hacer en esta zona siempre nos lo había impedido así que decidimos emplear dos días para poder acometer la travesía sin enfrentarnos al sifón que todavía no conocíamos. El plan era sencillo, el primer día instalaríamos la salida por el Hayal y después instalaríamos en fijo la SR-7 por si el sifón no estuviera abierto. En caso de estarlo realizaríamos la travesía y el segundo día, si todo había ido bien, desinstalaríamos la vertical y a casita. Recientemente habíamos visto una publicación la cual mencionaba que la SR-7 se encontraba instalada en fijo, como dudábamos que fuera cierto seríamos previsores y echaríamos cuerda para instalarla entera.
Por fin llegó el día esperado y, como es costumbre en Sierra Salvada, amanece con niebla y con el suelo mojado, lo cual nos complica el acceso a la cueva. Llegando a la zona con más desnivel, decidimos descargar el coche y portear el material a mano ya que éste patina en una de las fuertes pendientes. Una vez llegamos a la parte alta nos dirigimos a la SI-44 para instalar el pozo de salida y echar un vistazo a las cuerdas de los pozos cercanos a esta entrada, que al ser de subida, o están en fijo o si no también tendríamos que instalarlos. Una vez terminamos con la primera parte del trabajo nos desplazamos hasta la SR-7 donde preparamos el resto del material. Como sólo éramos dos y al ser necesario el neopreno, las sacas van a reventar. De hecho, llevamos material fuera de ellas porque es imposible meterlo todo dentro. 


Una vez listos, comenzamos a descender la vertical, la cual, en mi opinión es muy bonita, pero no me gustaría conocerla en carga ya que es un río muy vertical.


Como nos imaginábamos, la vertical no está en fijo en su totalidad. Debemos tener cuidado con las fuentes de información que utilizamos ya que hay gente que publica datos sin contrastarlos con la realidad.
Una vez abajo, nos dirigimos rápidamente hasta el paso sifonante, que se encuentra próximo. Para acceder al sifón es necesario ponerse el neopreno ya que antes de que puedas verlo nos encontramos con una gran marmita profunda, así que manos a la obra. Para evitar mojarnos los dos en caso de no poder cruzar el paso, primero me acerco yo y compruebo, al momento de cruzar la marmita, que el paso está abierto unos 10 centímetros más o menos. 


Rápidamente regreso para avisar a Pilar y cruzamos el sifón sin complicación como dos rayos, ya que el agua está muy fría. 


Decidimos continuar con el neopreno puesto pues nos disponemos a recorrer la galería denominada río Kobata que según la topo puede tener marmitas y con el neopreno avanzaremos más deprisa. 


A lo largo de río Kobata nos encontramos varios resaltes y pozos incluso de 20 metros que se entremezclan con marmitas, río y algunas zonas más secas. La verdad es que el río es impresionante pero no nos imaginábamos que fuera tan largo.
Por fin llegamos a la escalada de 23 metros donde decidimos quitarnos el neopreno que nos ha venido muy bien pero que empieza a ser una pesadilla. Tras cambiarnos de ropa y ascender por la cuerda, recorremos el río Ponata. 


A partir de aquí nos encontramos con zonas de río, zonas más fósiles, 


alguna gatera y sobre todo meandros espectaculares que recorreremos unas veces en oposición...


... y otras por su parte más baja. 


Como meandro sobre todo destacar “la Paulova” y como pasos característicos, “el Paso del Vizcaíno” y “la Gran sala”. Después de recorrer la galería Paulova solo nos quedan los pequeños pozos de salida aunque ya sabemos que también tenemos un estrecho meandro que no nos lo va a poner nada fácil. 


Sin prisa pero sin pausa llegamos por fin al último de los pozos que nos llevará hasta la calle tras 8 horas desde que entrabamos por la SR-7.


Como solamente disponemos de un coche nos toca realizar el regreso a la sima andando por las pistas de Sierra Salvada. El camino de vuelta es largo y además una espesa niebla nos dificulta un poco la orientación por esa maraña de caminos. Tras algo más de una hora llegamos al coche, deseando cambiarnos de ropa y echar una cerveza antes de echarnos a dormir que al día siguiente tendríamos que desinstalar la vertical.

A la mañana siguiente tras desayunar rápidamente, nos ponemos de nuevo el traje de faena y en poco más de una hora entramos y salimos de la SR-7 con todo el material que habíamos dejado en fijo el día anterior. Destacar que la cueva es impresionante y felicitar al club Alavés por el tremendo trabajo de exploración que han realizado en este enorme sistema.

sábado, 20 de agosto de 2016

Cubada Grande

Participantes: Pilar, Rober, Marcos y el que escribe Carlos


Hacía ya muchos años que andábamos detrás de visitar este impresionante sistema, pero por unas cosas u otras, siempre se quedaba en el tintero. Pilar y yo decidimos no posponerla más allá de este año, así que aprovechando otra salida del club, fuimos a buscar la boca de entrada de la denominada CM-20 en el día de descanso. La cosa parecía coger forma y ya solo quedaba ponerle fecha.
Parecía estar todo decidido, el 7 de mayo subimos Pilar, Gabri y yo con todo el material necesario para afrontar la visita de la Cubada Grande. Sin embargo la cosa no pintaba muy bien, ya que al llegar al aparcamiento vimos a varios chavales con esquís de travesía. Decidimos no coger el material e ir a ver si la entrada era practicable, no fuera que cargásemos con todo para nada. De camino a la boca comprobamos que unos crampones no nos hubieran venido nada mal y al llegar a la entrada de la sima nos quedamos con la boca abierta al comprobar que se encuentra a tres o cuatro metros bajo la nieve. La cosa era sencilla, a otra cosa que esto de aquí no se mueve.
Habiendo fallado en el primer intento decidimos esperar a que llegara el verano para asegurar el golpe. En esta ocasión decidimos entrar el día 20 de agosto.
Quedamos temprano en el pueblo de las Machorras con los compañeros Marcos y Rober de la AEM Trasmiera, nada podía fallar ya que el día estaba espectacular. Desde aquí nos dirigimos al aparcamiento situado a los pies del Castro Valnera, donde nos cambiamos de ropa y preparamos todo el material. Rápidamente recorrimos el ya conocido camino hasta la CM-20 mientras contábamos a Marcos y Rober la cantidad de nieve que nos habíamos encontrado la otra vez que estuvimos. En poco más de media hora llegamos hasta la entrada donde ultimamos los preparativos referentes al material y al orden de entrada. Por fin había llegado el día. 


Empiezo a instalar seguido de Pilar y Rober, Marcos se queda cerrando el grupo, la sima es bonita y enseguida descendemos los dos primeros pozos.


Tras descenderlos nos encontramos una rampa de piedras sueltas y en su final avanzamos por la izquierda de una cornisa. Un pequeño meandro algo recogido nos guía hasta un paso estrecho desfondado. Desde aquí empezamos a montar un pasamos y tras rapelar un pequeño pozo llegamos a una salita. Nuestro objetivo aquí es encontrar el “Pozo Directo” que tras 50 metros de vertical nos sitúa en la “Galería de los Ahivas”. Continuamos por una galería hasta dar con el pozo. Su descenso es espectacular, 


pues su ojo es perfectamente circular y se baja en volado en su totalidad. 


Una vez abajo, avanzamos por la Galería de los Ahivas en dirección a la Galería de los Cristales. 


Estar en esa galería se asemeja a estar en el interior de una geoda gigante, pues los cristales de enormes tamaños aparecen por doquier.






Después de pasar varios minutos intentando plasmar la belleza de la galería en nuestras fotografías, nos dirigimos a ver la impresionante “Sala del Bloque”, 


donde aprovechamos para picar algo. Solo nos quedaba salir desmontando para disfrutar a la salida de un bonito día de verano.


viernes, 29 de julio de 2016

Campamento Verano con AEM Trasmiera

Participantes: Carlos Heras, Gabri y la que escribe, Pilar


Durante la última semana del mes de Julio nos unimos al AEM Trasmiera en las jornadas de prospección de su zona de exploración en Bucebrón. 


Fueron muchas las simas y torcas revisadas y topografiadas. 



Completando así gran parte del catálogo de cavidades de la zona. 



El último día el tiempo no acompañó, así que mientras algunos fueron a realizar la travesía de Tonio - Cayuela; otros fuimos a realizar una escalada en CA-15. 




Finalmente, tras no encontrar continuación, se procedió a desinstalar la torca.

Aunque el tiempo no siempre acompaña, la compañía nunca defrauda. Da gusto hacer espeleo rodeado de tan buena gente.

sábado, 9 de julio de 2016

Limpieza de Cueto

Participantes: Carlos Heras y la que escribe, Pilar


Nos enteramos de que estaban en marcha unas jornadas de limpieza de Cueto. Miembros del Geoda se habían encargado de organizar y divulgar la noticia, junto con Lukasz (el polaco), siempre dispuesto a prestar su material para instalar la sima de Cueto en fijo por una buena causa.
Así que nos prestamos voluntarios para descender la vertical completa y subir tanta basura como nuestros riñones dieran a basto.
El viernes nos reunimos con Pedrito, Jesús y Alejandro en la Gándara. A lo largo de la noche fue apareciendo más gente, hasta acabar de reunirnos todos por completo en Asón a la mañana siguiente. Allí tratamos de dar los últimos retoques al plan: Lukasz, Jesús, Alejandro, Carlos, tres catalanes y yo, bajaríamos hasta el final de la sima. El resto de la gente se situaría en la cabecera del Pozo del Algodón, repisa y cabecera del Juhue, para subir las sacas mediante polipastos. Organizamos los coches y subimos hasta la pista donde se accede al Tonio. Desde allí, Jorge fue haciendo viajes con su todoterreno para subirnos prácticamente hasta la boca del Cueto. Los que íbamos a bajar la vertical completa no cogimos más material que nuestro propio equipo y tras algo más de una hora de caminata, nos plantamos en la boca de Cueto...ese pequeño agujero que esconde el impresionante pozo del Juhue. 



Tras una espera, nos esquipamos y comenzamos a bajar. Primero Lukasz, luego Carlos, una servidora, Jesús, Alejandro y los catalanes. 



Aunque el Juhue siempre impresiona, no tiene nada que ver bajar la vertical en fijo que tirando de cuerda, donde cada sonido de latigazo te recuerda que la salida está a más de 15 horas hacia abajo. En menos de 30 minutos bajamos el Juhue y en unas dos horas ya estábamos a -580. 


Hasta allí sólo llegamos 5 personas ya que los catalanes se habían dado la vuelta. Cerca de la base de los pozos se encontraba toda la basura que previamente habían ido recolectando otros voluntarios. Todavía no entiendo como hay gente con tan poca conciencia como para ir dejando abandonadas botellas de plástico, potas de carburo, cuerdas viejas, envases...todos ellos, supongo, que con un mínimo conocimiento de espeleo para poder haber llegado hasta allí pero a los que realmente les da igual como quede la cueva a su paso. 


Antes de empezar a subir, nos acercamos al vivac que estaba próximo a la base de la vertical y que se encontraba prácticamente destrozado, para sacar toda la basura que allí había. Con todo aquello llenamos una saca de 100 litros. 


Una vez en la base de los pozos de nuevo, cargamos entre todos el resto de sacas y comenzamos a salir, lentamente, pues con el peso no dábamos para más.

Cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos en la base del Juhue. Nos habíamos adelantado al grupo que montaría el polipasto para quitarnos las sacas en el pozo del Algodón. Una vez en el Juhue y ya descargados de peso, comenzamos a subir los 300 metros verticales. La estampa era impresionante, todo el pozo iluminado por los que subíamos y los que se encontraban en la cabecera y repisa porteando la basura.

Una vez fuera, ayudamos a tirar de cuerda para sacar las sacas y cuando toda la basura estuvo fuera, bajamos otra vez a los coches a altas horas de la madrugada.


Un día completo, no solo por la emoción de bajar y subir la espectacular vertical de Cueto, sino por haber ayudado a una buena causa. Ojalá los espeleólogos tomáramos consciencia de la importancia de sacar toda la basura que se genera en las cuevas, porque si una botella de plástico o una pota de carburo te pesa tanto como para tener que abandonarla, es porque quizá deberías hacer actividades de otro nivel.